La escena fue horripilante, 11:11 pm Rionegro, Antioquia, la noche llega rápidamente, mientras las nubes cubren la decadente luna; que endeble pero brillante, ilumina la triste ciudad, solo hubo frio, y el viento que susurraba entre las calles, dejando escapar un alarido urbano que acostumbrados nadie dio lugar. Pero yo no. Yo tenía que estar alerta. Porque nadie anda seguro en este país, una curiosa nota de silencio que se mancha en los muros, fue interrumpida por el fuerte estéreo de un carro que se aproxima cada vez más; deja ver que en esta ciudad se respira un sofocante aire seco y frio, son fantasmas que han encontrado un refugio y que tras el humo industrial escapan de la ciudad para descansar; yo continúo mi recorrido en busca del parqueadero donde reposa mi moto; hasta que me tope con dos jóvenes dándose cariño, algo normal en este siglo, al sentir mi presencia se separaron, pero, mas fue mi estupor al ver la cara de uno de ellos, era Sebastián.
Es un hombre de estatura media, suele llevar ropa holgada, lo que oculta su buen estado físico. Tiene el pelo castaño y un poco luengo ya, con cejas cargadas, de pestañas color negro, de ojos claros que presentan, el carisma, las ilusiones, que están recorriendo en su ser. Por lo general, luce un aspecto un tanto desaliñado y de andar por casa. Es impetuoso e impaciente. Hosco con las mujeres, porque es muy tímido; hosco con los hombres, porque es muy competitivo. Sin embargo, cuando empieza algo no para hasta que lo termina, y jamás rompe una promesa. Es alguien en quien se puede confiar. Ese ere el Sebastián que yo conocía no el que se oculta en la noche para saciar sus más recónditos secretos, esos que quizá en muchas ocasiones nunca dejamos ver notoriamente, cuando tenemos un problema de identidad.
Se dice que la identidad sexual es un proceso psíquico, algo social cultural que se realiza mediante la intervención de una serie de modelos ofrecidos por la familia, la sociedad la cultura; que la identidad implica ser semejante, parecido a otros, que cada varón, que cada mujer se construyen de conformidad a otras mujeres y varones que se encuentran en el entorno familiar y social. Sólo al ser humano le corresponde este privilegio que hace que su sexualidad sea única e irreconciliable con cualquiera otra
Quien era aquel hombre que nunca mas volví a ver en mi vida, aquel que se escabullo como las culebras, que se oculta como los búhos, aquel, ese aquel que existe sin siquiera saber quién es, era el novio de mi hermana; ella jamás volvió a saber de él, nunca hubo una explicación, una llamada, un mensaje, se fue de la vida de ella sin plantear razones, dejándola abandonada como a un perro en la ruta.
Yo continué mi recorrido hacia el parqueadero, sin siquiera mirar atrás, pague la cuenta y salí en la moto despavorido por lo que había acabado de presenciar, nunca le comente nada a mi hermana, y lo único que creo saber es que a veces la vida resulta mentirosa, ella es cruel, no queda más que mirarla a los ojos y con un retraído movimiento fehaciente de cabeza admitir sus designios.
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